martes, diciembre 11, 2012

La soledad de América Latina.

Lo decía el célebre escritor colombiano Gabriel García Márquez. Fue en ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura en el año 1982. Sus sabias palabras, llenas de sentido común, subrayaban su preocupación por la soledad de América Latina. Quizás habría que alertar sobre el propio aislamiento de la región hacia el mundo. Por poner sólo un ejemplo, habría que recordar que Argentina echó del país a la multinacional española Repsol cuando esta compañía descubrió, a través de sus medios tecnológicos, el que dio en llamarse megayacimiento petrolífero de Vaca Muerta, dejando a la empresa argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en solitario y sin que hasta el momento haya conseguido nuevos inversores. Por otro lado, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, propone como sede argentina las Termas de Río Hondo para su inclusión dentro del campeonato mundial de motociclismo del que Repsol es su máximo promotor. Argentina, igual que Latinoamérica sigue cerrando las puertas al mundo. Pretende conseguir inversores, que asumen sus riesgos económicos, a cambio de que Argentina saque el mayor partido posible; incumpliendo los compromisos firmados. Es positivo que vengan inversiones para mejorar las telecomunicaciones, las comunicaciones terrestres, martítimas e incluso aéras, pero primero hay que saber negociar; y a veces, en las buenas negociaciones, las dos partes implicadas tienen que perder algo. Todavía no se ha aprendido la lección.