miércoles, julio 16, 2008

Argentina en un callejón sin salida

En Argentina se sigue hablando de comandos civiles, como los que utilizaba el general Juan Domingo Perón cuando gobernaba el país, allá por 1955. Más de lo mismo, porque también sigue habiendo piqueteros, resabios del fascismo peronista. Muchedumbres y multitudes para las fotos de los diarios y los noticiarios de la televisión, congregados por la fuerza de los sindicatos. El que no asiste a los actos multitudinarios seguro que pierde su trabajo. El campo se rebela y el marido de la presidenta, el ex mandatario Néstor Kirchner es uno de los oradores que se disfraza de demócrata y proclama que habrá que respetar la decisión parlamentaria de robar a mano armada el 40% a los productores agrícolas. Brasil, como un gato agazapado, puede que se se pase al equipo contrario en el sector de granos si se acepta la subida del impuesto y se convierta en un competidor de las alicaídas exportaciones de materia prima argentina. La política de Kirchner no hace más que crearse adversarios y enemigos. La sabiduría, las grandes verdades del gaucho Martín Fierro ya nadie las escucha, sólo se oye el grito lastimoso del oficialismo que es incapaz de crear riquezas y hacer una redistribución de los ingresos. Más de lo mismo, para que una oligarquía con inmenso poder económico siga pisoteando las aspiraciones del pueblo. Nadie lo entiende, pero la solución es cambiar el gobierno y dar un giro importante del país hacia la democracia auténtica. No vale ya aquello de divide y vencerás para resolver la miseria de los más necesitados. El reto es salir del callejón sin salida, parece difícil, cuando no imposible por incapacidad política e intereses egoístas.

2 comentarios:

migramundo dijo...

En todo río revuelto siempre hay pescadores sin escrúpulos al acecho. Y lo malo es que consiguen piezas, algunas importantes. Esperemos que en este caso no. Saludos.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Argentina necesita gobernantes. No lo que hay ahora y desde hace varios años. Así, no se va a ningún lado. Un abrazo.