lunes, agosto 10, 2009

Cambalache de naciones


La amenaza por una carrera armamentista en Suramérica enciende la alarma naranja en el subcontinente, con el lastre y telón de fondo de Honduras, aún convaleciente de un reciente golpe militar que recuerda el azote de las dictaduras latinoamericanas de los años setenta, en algunos casos apoyadas por Estados Unidos. Colombia denuncia a Venezuela por haber vendido armas, adquiridas a Suecia, a las opositoras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) involucradas en el narcotráfico. La propuesta de instalar bases militares estadounidenses en Colombia pone nerviosos a los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) dividida por las discrepancias e incapaz de tomar una decisión consensuada. En el hemisferio norte, México delibera con Estados Unidos y Canadá en otra cumbre, la del norte latinoamericano. Colombia denuncia a una veintena de países que han vendido armamento a las FARC, entre ellas Argentina, cuyo ex presidente Carlos Menem ha sido denunciado de haber mantenido contactos con el traficante de armas Al Kassar. Suramérica es un cambalache de naciones. Eso sí, dos de sus más encumbrados líderes revolucionarios, el cubano Fidel Castro y el venezolano Hugo Chávez siguen echándole la culpa de la situación a los Estados Unidos, reconfortando a algunos y haciendo a pensar a otros que, con sus insistentes denuncias, no hacen otra cosa que reiterar sus mensajes populistas. Venezuela suspende el suministro de combustible a Colombia. El economista español Jesús San Martín analiza hoy el reto de los países desarrollados para capear el temporal de la crisis, a través del esfuerzo inversor, los cambios tecnológicos, el capital humano, el consenso y la armonía, todos ellos factores inexistentes, quizás impensables en Latinoamérica, y que nada tienen que ver con la carrera armamentista emprendida en Suramérica, ya sea por los propios países miembros, por Estados Unidos, o por ambos bandos.

2 comentarios:

Waiting for Godot dijo...

Uno ve y ve y todavia no pierde la capacidad de asombro. Besos.

Dante B. dijo...

una amiga que vive a caballo entre españa y alemania me dice que por allí se da por seguro algún tipo de enfrentamiento belicista.
Lamentable.