lunes, junio 25, 2007

LA GRAN MENTIRA

Tres chicos colombianos, en la flor de la vida, murieron en el Líbano. Eran soldados reclutados por el Ejército Español y cayeron, junto a otros dos integrantes del Grupo de Paracaidistas, cuando una bomba hizo estallar el transporte blindado en que viajaban, como parte del contigente las fuerzas multinacionales de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sus familiares lloran a Jefferson Moya, de 21 años; Jackson Castaño, de 20 y Juan Erikson, también de 20. Soldados inmigrantes, se vieron obligados a vestir el uniforme militar de otro país en defensa de la paz internacional. Una paz lejana de una guerra de la que se desconoce su origen y quién encendió la mecha del primer artefacto. En la grandes guerras siempre están metidos los Estados Unidos, con sus misiones de control en el mundo y su mensaje de libertad. Una libertad que sólo se pudo justificar en su acción contra el nazismo en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Los gobiernos estadounidenses posteriores siguieron a rajatabla aquello de que no habrá más guerras mundiales (porque podemos morir también nosotros), a partir de ahora sólo habrá conflictos generalizados que dijo un célebre militar del norte americano. No se puede creer a los Estados Unidos, después de tantas mentiras como la que afirmaba que Irak poseía armas de destrucción masiva (LA GRAN MENTIRA) y por eso se declaró la guerra. LA GRAN MENTIRA es habitual desde hace tiempo. Por poner sólo un ejemplo, los platos voladores o platillos volantes fueron otra falsedad que se descubre ahora, después de más de medio siglo. En realidad, fue un montaje para meter miedo a la gente acerca de posible ataque militar de la antigua Unión Soviética. Había que estar alerta, mirando el cielo por si llegaba un misil intercontinental de los rusos. Los Objetos Voladores No Identificados (OVNI) fueron la
Mentira más grande que el planeta.
Tampoco se dice la verdad, lo que sale de boca de los políticos, empresarios y hombres de poder de los Estados Unidos cuando pregonan a los cuatro vientos la palabra libertad. Es nada más que una palabra, porque Michael Moore ha demostrado, con las imágenes documentadas de su película Sicko, que la libertad en los Estados Unidos es otra gran mentira más grande que todo el universo. Amenazan con encarcelarle por haber viajado a Cuba como muestra de la falta de libertad de expresión. Moore ha mostrado en el cine que un derecho como la Sanidad, que se cumple en muchos países como España, es una verdadera patraña en América, igual que las guerras. El himno de los Estados Unidos debería contener la letra de aquel tanto popular que cantaba, en el siglo pasado, el argentino Carlos Gardel : 'Verás que todo es mentira, verás que nada es verdad'...

11 comentarios:

Simio dijo...

¿Y tu eres el que me acusaba de justificar el terrorismo?

Mueren unos soldados españoles en un ataque terrorista, unos soldados españoles en una mision de la ONU.. y nos cuntas una serie de imprecisas divagaciones... ¡denuncia a los terroristas!

Martín Bolívar dijo...

simio: no justifico el terrorismo de un bando o de otro. En este caso, estoy contra el terrorismo islámico y es cuestionable el acuerdo de las Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad lo dirige una minoría de países. Estoy contra el terrorismo y la guerra. Mis divagaciones son que tres colombianos quisieron salir de la pobreza y se enrolaron, por su propia voluntad, en el Ejército español y murieron en un atentado terrorista.

migramundo dijo...

Sobre este tema escribo hoy también, precisamente, y coincidimos en lo básico, Martín. Me parece muy acertada tu reflexión. Saludos.

Martín Bolívar dijo...

migramundo: gracias por tu comentario.

Daniel Mercado dijo...

Es una paradoja que las misiones de paz, las tengan que llevar adelante los encargados de hacer la guerra, los ejércitos. Es un buen dato de qué es lo que consideramos paz.

Jeza dijo...

Para describir a EE.UU. hay que usar la palabra paradójico. Es un país opuesto. Nada de lo que dice tiene actos feahcientes que puedan comprobar su validez, de hecho, demuestran todo lo contrario.
Están muy cómodos ahí y les asusta saber que en cualquier momento pueden tener que dejar su trono de oro.
Salute!

Martín Bolívar dijo...

simio: disculpa, quizás no interpreté exactamente lo que quisiste decir.
daniel mercado: al final las misiones de paz son misiones de guerra. Las fábricas de armamentos siguen produciendo y vendiendo armas.
jeza: el imperio tiene que mantener el poder, como sea.

flor dijo...

Simplemente creo que en guerras donde los enemigos son invisibles, los finales son poco probables...

...y los perdedores, los mismos de siempre.

Un abrazo martín

Ana dijo...

No creo poder con las grandes mentiras de las grandes potencias. Que ba...
Apenas puedo procesarlas con mis íntimas, fundadas verdades. Y apostar a algo: detrás de grandes mentiras se ocultan grandes verdades. La medida es exactamente proporcional en uno y otro caso. Elijamos, juguémonos. Defendámoslas. Que no sean verdades ni mentiras, sino causas y consecuencias.

Martín Bolívar dijo...

flor: eso es lo peor que los perdedores son siempre los mismos.
ana: la causa de la guerra produce grandes riquezas para unos pocos y miseria y dolor a muchos, a los que menos tienen.

Jluis dijo...

Totalmente de acuerdo. Cuando menos resulta paradójico salir de un país marcado por la violencia para perder la vida en un conflicto tan lejano... independientemente de los motivos para enrolarse.

Merece la pena leer la columna de Daniel Samper en la prensa colombiana: http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/opinion/2007-06-27/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3612855.html

Un saludo