sábado, enero 13, 2007

De cabaretera a presidenta

María Estela Martínez de Perón, alias Isabelita, está acusada de la violación de derechos humanos en Argentina. La ex presidenta argentina, y última esposa del general Juan Domingo Perón , fue detenida en Madrid, donde vive en una lujosa mansión en Puerta de Hierro, aunque quedó en libertad provisional. La Justicia argentina la reclama por haber ordenado la aniquilación de los movimientos subversivos y en Alemania claman justicia por el centenar de compatriotas desaparecidos durante su mandato al frente del Gobierno argentino. De cabaretera en Panamá, donde conoció al general Perón, llegó a ser la presidenta del país suramericano en el que ahora puede ser procesada judicialmente. Por otro lado, la muerte de dos ecuatorianos, en el atentado terrorista en el aeropuerto madrileño de Barajas, a finales de 2006, produce
discrepancias
entre las asociaciones de emigrantes. La pobreza también significa una violación de los Derechos Humanos y desde el Vaticano, el Papa anuncia que participará en mayo en Brasil en la Conferencia episcopal de la región, para analizar la situación de extrema pobreza de muchos latinoamericanos, aparte de abordar la proliferación de sectas animadas por la miseria y con el propósito de reavivar el espíritu católico en la región. Una región donde se siguen violando los derechos humanos, como en la localidad boliviana de Cochabamba. Allí persiste la tensión por parte de los seguidores del presidente Evo Morales que exigen la dimisión del gobernador.

2 comentarios:

byrongio dijo...

Y se nos viene el 15 de enero y asumira Correa la presidencia del Ecuador, el panorama que le espera con el congreso en contra es NEGRO¡ no dejo de identificar lo que ocurre en Cochabamba con lo que pueda ocurrir en Ecuador, en ese presiso punto donde no se sabe entre tanto grito y autominaciones cual es la voz del pueblo... en fin a esperar.

Saludos

Chica fina opina dijo...

Me he quedado de piedra al ver con qué porte, arrogancia y entereza salía Isabelita de su casa mientras le gritaban todo tipo de insultos. Los hay que nunca se bajan del burro.